Singapur – Día 42: Entre lluvia, ejercicio y petacas

Este domingo, durante el día, fue fastidioso. Estuvo lloviendo todo el rato así que no tuve otra opción que dedicarme a lavar ropa de nuevo. El tendedero está techado, no soy tan osado, tranquilos.

Debido al encierro cuando escampó, cerca de las 7:30pm, decidí salir a correr. Hasta ahora solo lo había hecho en una ocasión y me estaba dando remordimiento de conciencia haber traído mi par de zapatos solo para lucirlos en la entrada del apartamento. Así que me puse mi monitor, mis zapatos y salí por ahí.

Aún había un poco de luz así que decidí ir a un parque que está cerca del apartamento y al que no me había atrevido a ir antes por lo oscuro, pues me parecía peligroso. Sí, es una mezcla de “soy una mamita que le tiene miedo a la oscuridad” y de “como se nota que creciste en Venezuela”.

Resultó ser que sí estaba oscuro (salí a las 7:30pm así que 15 minutos después ya no había luz del Sol), la ruta para correr estaba iluminada y el parque estaba lleno de gente. Muchos corriendo, otros en bicicleta y unos cuantos volando cometas (papagayos, petacas, kite, como los quieras llamar).

Lo bonito del asunto es que no eran papagayos estándar (o mi estándar) sino unas cosas elaboradas, cubiertas con luces de LED por todos lados y con un carrete gigante que se amarraban a la cintura y que los hacía parecer pescadores de televisión. Volaban muy alto y a lo largo de la cuerda tenían también algunos LEDs, supongo que para saber por dónde iba el hilo en plena noche. Lejos en la memoria quedan los papagayos hechos a mano, con palos de gancho, bolsas plásticas y nylon e incluso los triangulares bonitos que podías comprar en Parque del Este o en Punto Fijo.

El ambiente me gustó así que lo tendré en cuenta para repetir las carreras. Bordear el parque son unos 2,5 kilómetros. Suficiente para no sentir que le doy vueltas a una redoma durante 40 minutos.

 

One thought on “Singapur – Día 42: Entre lluvia, ejercicio y petacas

Deja un comentario