Singapur – Días 36-40: Yo no soy Daniel

Durante todos estos días he recibido varios mensajes de texto al número de teléfono que compré en el aeropuerto. Supongo que al pana Daniel el dieron un número muy similar al mío y se confundió cuando lo repartió.

La cosa ocurrió con bastante frecuencia los primeros días pero luego fue menguando, así que asumí que Daniel se había dado cuenta del error y que le había avisado a su gente sobre el número correcto.

Pero no.

Esta semana fue el cumpleaños de Daniel así que recibí muchos mensajitos. Su nombre completo, según los mensajes que he recibido, es Daniel Tay Kah Hock. También he aprendido que es el director del coro de alguna iglesia y que mucha gente le ha avisado por SMS que no llegará a sus prácticas.

Sé que pude haberles respondido aclarando que no soy Daniel pero admito que me he divertido leyendo los mensajes.

Otra cosa curiosa que me pasó, de esas que me recuerdan mi montuno interno, fue en una reunión con mi tutor. Como en el piso de la oficina no hay salas de reuniones solemos ir al piso 14 (el de la mesa de pool, los pianos y el Wii) pues tienen una pizarra blanca inmensa que nos sirve para trabajar. A las 6 de la tarde, hora a la que cierra el piso 14, una chica nos advirtió que la pizarra la limpian a diario y que perderíamos lo que escribimos y nos sugirió que la próxima vez usáramos otra pizarra (una más pequeña, es decir, de tamaño normal) que imprimía lo que escribiéramos en ella. Y allí fue cuando mi campesino salió y se sorprendió. Resulta que la otra pizarra es electrónica y tiene un botón de imprimir que captura lo que se escribió en ella. Y todo con marcadores convencionales. Seguramente eso existe desde hace muchos años pero yo no lo conocía. Una noticia nueva no tiene por qué ser reciente.

Y así transcurrió la semana. El sábado tendré mi segundo intento de estrenar la cámara como Dios manda. Hasta ahora he jugado con la función macro y unas flores pequeñas que veo a diario en el camino entre el apartamento y la estación del metro. He aprendido la importancia del trípode cuando usas el teleobjetivo y lo paciente que hay que ser para fotografiar una flor mientras hay brisa, así sea leve.

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