Singapur – Días 27-29: Animales y parques

Sigo con mi turismo naturalista y este fin de semana (largo pues el lunes fue festivo musulmán, aunque nadie me supo decir exactamente qué) fui al zoológico y al Jurong Bird Park.

Lo más interesante del zoo es que esta construído de forma tal que no ves fácilmente las separaciones de seguridad entre los animales y tú. Así, sientes que cualquier animal si quisiera podría saltar y salir corriendo por todas partes.

También me gustó el hecho de que los animales tienes horarios de comida específicos y puedes ir a ver cuándo le dan de comer, además de que te echan un cuentico sobre el animal en cuestión. Vi como le daban de comer a cheetahs, leonas, rinocerontes, elefantes, jirafas y tigres blancos. Los últimos, los mejores, pues saltaban para cazar la comida en el aire y los escuché rugir.

Un poco decepcionante fueron las cheetahs. Sonaban como un gato maullando. Los oyes y piensas que son inofensivos. No me lo esperaba del animal terrestre más rápido del mundo.

En el zoo concluí que los Singapurenses son fácilmente impresionables. Por cualquier cosa, todo es un “ooooooh, aaaaaah” del público.

Desafortunadamente en el zoo se me descargó la cámara y no pude tomar fotos en el parque de aves. Me hubieses gustado fotografiar los pelícanos cuando comen y se les infla la boca. Son capaces de meter 13 litros de agua en la boca mientras se hincha. Esa agua no la beben, luego la botan, solo la usan como trampa para los peces. Aún así impresiona verlos.

Tanto el zoo como el parque de aves contrataron a los únicos singapurenses que hablan bien inglés. Supongo que por eso no los ves en la calle. Están todos trabajando para el sector turístico. Inglés con acento gringo o británico, perfecto. Algo que en cuatro semanas no había visto antes. Eso sí, sus explicaciones lanzaban frases épicas como “countries like America and Europe” (países como América y Europa). No les puedes pedir todo, supongo.

El lunes feriado los centros comerciales estaban totalmente llenos. Parecía el Sambil de Caracas, o El Corte Inglés en rebajas. Yo salí a caminar por ahí. Aproveché para comprarme una cámara fotográfica puente (un punto intermedio entre las pro y las chiquitas). A ver qué sale a partir de ahora.

Subí a la terraza de un hotel de 70 pisos. Buena vista. Y en un parque por el que caminé, encontré un grupo de singapurenses católicos practicando aguinaldos. Fue muy bonita la experiencias. Hasta ahora, solo había visto iglesias protestantes pero las personas en la calle mayoritariamente son musulmanas, hindú o budista. Este grupo no solo era cristiano, sino católico :) Serían unas 15 personas, con dos monjas chinas incluídas. Cantan muy bien. Me senté en un banco cercano un rato para escucharlos mientras recordaba a mis amigos de Sta. Gemma y Manzanares. Un abrazo.

Para estrenar la cámara, repetí el paseo del primer día y fui a Marina Bay. En esta oportunidad visité el Merlion, la mascota de Singapur de la que les hablé cuando estuve en Sentosa. Como siempre, pueden encontrar el resto de las fotos en Facebook y Google+.

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