Singapur – Día 13: Barrio chino y barrio indio

¡Fin de semana de paseo!

Este lo dediqué a las culturas dominantes del país: China e India.

Un barrio chino en Singapur puede sonar redundante si tomas en cuenta que la mayoría de las cosas vienen de allí, pero con tanta modernidad en edificios, parques y autopista, esta es una zona tradicional, de templos, comidas y mercados.

El paseo, sugerido por la guía turística que estoy utilizando, comienza en pleno centro financiero y termina en lo que cualquier persona de Francia pa’trás llamaría un “barrio chino”. Sin embargo la parte que más me llamó la atención fue la primera, por el contraste que representa encontrar un templo budista pequeño entre dos rascacielos. Resulta que el templo es viejísimo y originalmente estaba a la orilla del mar, pues era el sitio al que los pescadores iban a dar gracias luego de sus jornadas de trabajo.

En pleno centro del barrio chino si se ve lo que diríamos es el estereotipo, calles con bolas rojas colgando entre ellas, muchos locales uno al lado del otro y gente escandalosa regateando productos. Aquí se encuentran todos los souvenirs típicos de Singapur: gorras, franelas, llaveros imanes. Literalmente, en un chino.

De todo el barrio lo que más me gustó fue el Buddha Tooth Relic Temple and Museum, un templo muy grande con muchas figuras y en el que había una ceremonia cuando entré. Era mucha gente leyendo en voz alta todos a coro lo que parecía ser una serie de nombres. De almuerzo comí Carrot Cake, cuya traducción al español sería torta de zanahorias pero que no tiene nada que ver con nuestro concepto de torta de zanahorias. Para empezar, no lleva zanahorias y es frito. Mi memoria más viva del sitio en general: el fuerte olor a incienso en todos los templos.

El barrio indio, o Little India como se llama en inglés, es un poco menos vistoso en arquitectura pero igualmente curioso en las costumbres de la gente que por allí “viven”. Muchos indios con ropas típicas, sobre todo las mujeres con los vestidos largos de colores brillantes, y tiendas, una al lado de la otra. Una gran cantidad de joyerías (siempre he pensado que les gusta mucho tener joyas y cosas de oro, tanto a hombres como a mujeres) y varios templos, esta vez hindúes. Para entrar debes quitarte los zapatos. Por dentro no son tan elaborados como los budistas, más bien muy sencillos. Muchos altares con figuras varias y bastantes ofrendas de comida realizadas por la gente. Comida preparada y frutas que dejan en los altares como ofrenda. En uno de los templos entré ya casi a la hora de cerrar y vi como el personal iba con un pote de basura recogiendo todas las ofrendas. Increíble ver como se pierde esa comida. El techo de los templos hindú es muy llamativo. Tiene muchísimas figuras, asumo que de dioses o de personajes importantes de su religión, formando una pirámide. Al final del barrio indio hay un centro comercial llamado Mustafa Centre. Una especia de Graffiti-Fin de Siglo (eso solo lo entenderán en Barquisimeto y Maracaibo) de varios pisos con pasillos angostos vendiendo de todo, ropa, calzado, electrónica, hogar, etc. y que funciona las 24 horas.

Al igual que la semana pasada, el resto de fotos las coloco en mis álbumes de Facebook y Google+. El domingo toca Sentosa.

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